Llevamos un mes usando la trona plegable que compramos siguiendo la reseña de esta web, y quería contar cómo va la cosa fuera del folleto. Mi hija tiene ocho meses y ya se sienta firme, así que decidimos dejar el huevo y pasar a algo más serio. El primer día me preocupaba que el arnés quedara demasiado ajustado o que la bandeja no encajara bien, pero todo encajó a la primera.
Lo que más valoro después de treinta días es la facilidad de limpieza. La bandeja se saca con una mano y va directa al fregadero; no hay ranuras donde se acumule la papilla. La funda de la silla se limpia con un paño húmedo y no ha perdido color, aunque la lavé dos veces a máquina por accidente. El marco de aluminio no tiene tornillos expuestos, así que no hay rincones donde se esconda la suciedad.
El plegado fue lo que me convenció en la comparativa, y no me arrepiento. En casa el espacio es justo, y poder dejarla apoyada contra la pared en el pasillo sin que ocupe medio comedor es un alivio. Se pliega en dos movimientos, aunque al principio hay que cogerle el truco al seguro lateral. Mi marido tardó tres días en hacerlo sin mirar las instrucciones.
La estabilidad me daba algo de miedo porque es ligera, pero en uso real no se tambalea. La probamos en la cocina con suelo de cerámica y en el patio sobre baldosas irregulares, y en ningún momento sentí que fuera a volcarse. Eso sí, la bandeja superior no es apta para el lavavajillas, cosa que no venía claro en la caja y descubrimos por las manchas blancas del detergente.
Si estás dudando entre esta y otra más cara, te diría que la diferencia está en los acabados, no en la seguridad. La nuestra tiene el plástico un poco más rugoso en los bordes de la bandeja, pero nada que moleste al bebé. Para el día a día, cumple de sobra. Si queréis ver cómo me fue con el proceso de compra y el envío, cuento la experiencia en esta otra reseña.